Las retribuciones mensuales percibidas por socios de una sociedad civil que desarrolla actividad económica no constituyen gasto deducible para la entidad ni rendimientos del trabajo para el socio, sino que se califican como anticipos de su participación en el rendimiento neto atribuido conforme al artículo 8.3 LIRPF, siempre que la actividad sea desarrollada efectivamente por la entidad (con asunción integral del riesgo empresarial por todos los socios) y no por los socios individualmente; en tal caso, mantienen la naturaleza de rendimientos de actividad económica, no están sujetos a retención, y la entidad no puede deducirlas al ser integrantes del resultado que se atribuye.
Hechos
Sociedad civil, constituida por dos personas físicas, que desarrolla una actividad económica en estimación directa simplificada. Tras un año de funcionamiento, se está considerando la posibilidad de que cada uno de los socios perciba mensualmente una retribución.
Cuestión planteada
A efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, se pregunta sobre la incidencia de las retribuciones mensuales en el resultado económico de la entidad.
Contestación
Las comunidades de bienes y sociedades civiles integradas por personas físicas no constituyen contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas sino que se configuran como una agrupación de los mismos que se atribuyen las rentas generadas en la entidad, tal como establece el artículo 8.3 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE del día 29). A su vez, el artículo 88 de la misma ley añade que las rentas atribuidas tendrán la naturaleza derivada de la actividad o fuente de donde procedan, para cada uno de los socios.
Lo anterior supone que en el supuesto de una sociedad civil que desarrolle una actividad económica los rendimientos atribuidos mantendrán ese mismo carácter de rendimientos de actividades económicas.
Ahora bien, para lo que hasta aquí expuesto resulte operativo es necesario que la actividad económica se desarrolle como tal por la entidad, es decir, que la ordenación por cuenta propia de medios de producción y (o) de recursos humanos con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios -elementos definitorios de una actividad económica- corresponda a la entidad. Con ello se quiere decir que todos los socios deben asumir el riesgo del ejercicio empresarial, esto es, que los efectos jurídicos y económicos de la actividad recaigan sobre todos ellos.
Si, conforme con lo anterior, la actividad se desarrolla en el caso consultado por la sociedad civil, los rendimientos que los socios puedan percibir por su trabajo en la entidad no se integran en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas como rendimientos del trabajo, sino que su integración se realiza por la vía del régimen de atribución de rentas, constituyendo para cada socio una parte de su rendimiento de la actividad económica, ya que se trata simplemente de un anticipo o un importe de su participación en el rendimiento de la entidad, no estando sometido —por ello— a retención.
Consecuencia de la calificación anterior es que las cantidades percibidas por los socios por su trabajo en la sociedad no constituyen para esta gasto deducible para la determinación del rendimiento neto, precisamente, por constituir un importe de la participación de ese socio en el rendimiento neto de la entidad.
Lo que comunico a ustedes con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
Referencia normativa
Ley 35/2006, Art. 8