El valor de adquisición para determinar ganancias o pérdidas patrimoniales en IRPF comprende el importe real de adquisición más los gastos y tributos inherentes a la compra, excluidos intereses. En transmisiones lucrativas (herencias), se toma el valor declarado o comprobado en Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. La cancelación de la hipoteca no integra el valor de adquisición ni afecta al cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial, al no constituir gasto inherente a la adquisición del bien sino obligación financiera posterior.
Hechos
La consultante ha vendido un inmueble adquirido por herencia que estaba gravado con una hipoteca, que se canceló con el dinero de la venta. Dicho inmueble figura con un valor más alto en la escritura de aceptación de herencia que el declarado en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
Cuestión planteada
Valor de adquisición que se debe tomar a efectos del cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial y si se en dicho cálculo se tiene en cuenta la cancelación de la hipoteca.
Contestación
De acuerdo con lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 33 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, “Son ganancias y pérdidas patrimoniales las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél, salvo que por esta Ley se califiquen como rendimientos.”
El artículo 34.1 de la LIRPF Ley dispone, en su letra a), que el importe de las ganancias o pérdidas patrimoniales será, en el supuesto de transmisión onerosa o lucrativa, la diferencia entre los valores de adquisición y transmisión de los elementos patrimoniales, definidos en los artículos 35 y 36 de la LIRPF, para las transmisiones onerosas y lucrativas respectivamente.
El artículo 35 establece lo siguiente:
"1. El valor de adquisición estará formado por la suma de:
a) El importe real por el que dicha adquisición se hubiere efectuado.
b) El coste de las inversiones y mejoras efectuadas en los bienes adquiridos y los gastos y tributos inherentes a la adquisición, excluidos los intereses, que hubieran sido satisfechos por el adquirente.
En las condiciones que reglamentariamente se determinen, este valor se minorará en el importe de las amortizaciones.
2. El valor de transmisión será el importe real por el que la enajenación se hubiese efectuado. De este valor se deducirán los gastos y tributos a que se refiere la letra b) del apartado 1 en cuanto resulten satisfechos por el transmitente.
Por importe real del valor de enajenación se tomará el efectivamente satisfecho, siempre que no resulte inferior al normal de mercado, en cuyo caso prevalecerá éste.
Y el artículo 36 dispone que:
“Cuando la adquisición o la transmisión hubiera sido a título lucrativo se aplicarán las reglas del artículo anterior, tomando por importe real de los valores respectivos aquéllos que resulten de la aplicación de las normas del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, sin que puedan exceder del valor de mercado.”
De acuerdo con lo anteriormente expuesto, en los supuestos de adquisición por herencia, el valor de adquisición será el valor declarado o, en su caso, el valor comprobado, a efectos del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, sin que pueda exceder del valor de mercado, más los gastos y tributos inherentes a la adquisición, excluidos los intereses, que hubieran sido satisfechos por el adquirente, y sin que la cancelación de la hipoteca pueda tenerse en cuenta a efectos del cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial obtenida en la venta, al no tratarse de un gasto o tributo inherente a la adquisición o a la transmisión.
Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
Referencia normativa
LIRPF, 35/2006, Art. 33, 34, 35 y 36.