La operación de fusión por absorción proyectada puede acogerse al régimen especial del Capítulo VII del Título VII de la LIS siempre que: (i) cumpla los requisitos mercantiles de la Ley 3/2009 y los fiscales del artículo 76.1 de la LIS (transmisión en bloque del patrimonio social, disolución sin liquidación, atribución de valores y compensación máxima del 10%); (ii) acredite motivos económicos válidos como reestructuración o racionalización de actividades, descartándose que la operación tenga como principal objetivo la evasión fiscal o constituya obtención de ventaja fiscal sin sustancia económica.
Hechos
La sociedad consultante, G, se constituyó en 2008 como holding de otras dos mercantiles: X, dedicada a la compraventa de automóviles y en la que participaba en un 50%, y T, sociedad con negocio inmobiliario que realiza una actividad de alquiler de inmuebles, íntegramente participada por G y con una participación del 50% en la sociedad D, dedicada al alquiler de inmuebles.
En enero de 2018, la consultante transmitió la participación en X, mientras que T adquirió el 50% restante del capital social de D, de modo que quedó con su socio único.
Dado que ya no existen socios externos en las sociedades que conforman el grupo (G participa íntegramente en T, que hace lo propio en D), el socio único de G se plantea la fusión por absorción de T y D por parte de G, en base a los siguientes motivos económicos:
.- Simplificación de la gestión y reducción de los costes administrativos. Se pasaría a tener una sola entidad mercantil, con ahorros de costes administrativos y obtención de una simplificación en la gestión de las actividades económicas y del propio patrimonio.
.-Mayor solvencia y capacidad de endeudamiento. La existencia de una sola entidad mercantil hará de la misma una sociedad con mejor solvencia y mayor músculo financiero, optimizando así su capacidad potencial de endeudamiento con financiación ajena, ante posibles inversiones y oportunidades de negocio. Además, en materia de financiación, hasta ese momento, y para aprovechar las oportunidades de inversión las sociedades se han venido traspasando fondos en concepto de préstamos devengando los correspondientes gastos e intereses financieros, préstamos que se evitarían con la fusión, pudiendo no sólo centralizar la tesorería sino, como hemos expuesto, aprovechar las oportunidades de financiación ajena.
D cuenta con bases imponibles negativas pendientes de compensar procedentes de ejercicios anteriores, si bien provienen de la venta de un activo, no de la actividad principal de la empresa. Además, esas bases imponibles negativas serían compensables por la propia entidad con independencia de la fusión toda vez que tiene beneficios contables y fiscales garantizados en los próximos años.
Cuestión planteada
Si la operación descrita puede acogerse al régimen fiscal previsto en el Capítulo VII del Título VII de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades y si existen motivos económicos válidos.
Contestación
El Capítulo VII del Título VII de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades (en adelante, LIS) regula el régimen especial de las fusiones, escisiones, aportaciones de activos, canje de valores y cambio de domicilio social de una Sociedad Europea o una Sociedad Cooperativa Europea de un Estado miembro a otro de la Unión Europea.
El artículo 76.1.a) de la LIS establece que:
“1. Tendrá la consideración de fusión la operación por la cual:
a) Una o varias entidades transmiten en bloque a otra entidad ya existente, como consecuencia y en el momento de su disolución sin liquidación, sus respectivos patrimonios sociales, mediante la atribución a sus socios de valores representativos del capital social de la otra entidad y, en su caso, de una compensación en dinero que no exceda del 10 por ciento del valor nominal o, a falta de valor nominal, de un valor equivalente al nominal de dichos valores deducido de su contabilidad.”
Asimismo, el artículo 76.1.c) de la LIS considera como fusión la operación por la cual “Una entidad transmite, como consecuencia y en el momento de su disolución sin liquidación, el conjunto de su patrimonio social a la entidad que es titular de la totalidad de los valores representativos de su capital social.”
En el ámbito mercantil, el artículo 22 y siguientes de la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles, establecen el concepto y requisitos de las operaciones de fusión.
En el caso concreto planteado en el escrito de consulta se plantea una operación de fusión por absorción siendo la sociedad G la absorbente y las sociedades T y D las sociedades absorbidas. Por tanto, si la operación proyectada se realiza en el ámbito mercantil al amparo de lo dispuesto en la Ley 3/2009, y cumple además lo dispuesto en el artículo 76.1 de la LIS, dicha operación podría acogerse al régimen fiscal establecido en el Capítulo VII del Título VII de la LIS en las condiciones y requisitos exigidos en el mismo.
Adicionalmente, la aplicación del régimen especial exige analizar lo dispuesto en el artículo 89.2 de la LIS según el cual:
“2. No se aplicará el régimen establecido en el presente capítulo cuando la operación realizada tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal. En particular, el régimen no se aplicará cuando la operación no se efectúe por motivos económicos válidos, tales como la reestructuración o la racionalización de las actividades de las entidades que participan en la operación, sino con la mera finalidad de conseguir una ventaja fiscal.
(…)”
Este precepto recoge de forma expresa la razón de ser del régimen especial de las fusiones, escisiones, aportaciones de activos, canje de valores y cambio de domicilio social de una Sociedad Europea o una Sociedad Cooperativa Europea de un Estado miembro a otro de la Unión Europea, que justifica que a las mismas les sea de aplicación dicho régimen en lugar del régimen establecido para esas mismas operaciones en el artículo 17 de la LIS. El fundamento del régimen especial reside en que la fiscalidad no debe ser un freno ni un estímulo en las tomas de decisiones de las empresas sobre operaciones de reorganización cuando la causa que impulsa su realización se sustenta en motivos económicos válidos.
Por el contrario, cuando la causa que motiva la realización de dichas operaciones es meramente fiscal, esto es, su finalidad es conseguir una ventaja fiscal al margen de cualquier razón económica diferente, no es de aplicación el régimen especial.
En el escrito de consulta se indica que la operación planteada se realiza con la finalidad de:
.- Simplificación de la gestión y reducción de los costes administrativos. Se pasaría a tener una sola entidad mercantil, con ahorros de costes administrativos y obtención de una simplificación en la gestión de las actividades económicas y del propio patrimonio.
.-Mayor solvencia y capacidad de endeudamiento. La existencia de una sola entidad mercantil hará de la misma una sociedad con mejor solvencia y mayor músculo financiero, optimizando así su capacidad potencial de endeudamiento con financiación ajena, ante posibles inversiones y oportunidades de negocio. Además, en materia de financiación, hasta ese momento, y para aprovechar las oportunidades de inversión las sociedades se han venido traspasando fondos en concepto de préstamos devengando los correspondientes gastos e intereses financieros, préstamos que se evitarían con la fusión, pudiendo no sólo centralizar la tesorería sino, como hemos expuesto, aprovechar las oportunidades de financiación ajena.
El hecho de que una de las entidades absorbidas cuente con bases imponibles negativas pendientes de compensar, no invalidaría, por sí mismo, la aplicación del régimen fiscal especial, en la medida en que tras la operación de fusión se continúen realizando las actividades que venían realizando las entidades intervinientes en la fusión, redundado la operación en beneficio de dichas entidades por cuanto se refuerce y mejore la situación financiera de las actividades resultantes de la fusión y no se realice la misma en un momento temporal dentro de un plan de liquidación de alguna de las actividades desarrolladas por dichas entidades ni la operación proyectada tenga como finalidad preponderante el aprovechamiento de las bases imponibles negativas pendientes de compensar.
Por su parte, los motivos enunciados en el escrito de consulta podrían considerarse económicamente válidos a los efectos previstos en el artículo 89.2 de la LIS, anteriormente reproducido, si bien se trata de cuestiones de hecho que habrán de ser valorados junto con lo señalado en el párrafo anterior.
Por su parte, la compensación de bases imponibles negativas por parte de la sociedad absorbente, deberá realizarse con arreglo a los límites previstos en el artículo 84 de la LIS, en virtud del cual:
“1. Cuando las operaciones mencionadas en el artículo 76 u 87 de esta Ley determinen una sucesión a título universal, se transmitirán a la entidad adquirente los derechos y obligaciones tributarias de la entidad transmitente.
(…)
2. Se transmitirán a la entidad adquirente las bases imponibles negativas pendientes de compensación en la entidad transmitente, siempre que se produzca alguna de las siguientes circunstancias:
a) La extinción de la entidad transmitente.
b) La transmisión de una rama de actividad cuyos resultados hayan generado bases imponibles negativas pendientes de compensación en la entidad transmitente. En este caso, se transmitirán las bases imponibles negativas pendientes de compensación generadas por la rama de actividad transmitida.
Cuando la entidad adquirente participe en el capital de la transmitente o bien ambas formen parte de un grupo de sociedades a que se refiere el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de su residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas, la base imponible negativa susceptible de compensación se reducirá en el importe de la diferencia positiva entre el valor de las aportaciones de los socios, realizadas por cualquier título, correspondiente a la participación o a las participaciones que las entidades del grupo tengan sobre la entidad transmitente, y su valor fiscal.
(…)”
Adicionalmente, la la disposición transitoria decimosexta de la LIS establece en su apartado 7 que:
“7. En el supuesto de operaciones de reestructuración acogidas al régimen fiscal especial establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley:
(…)
b) A efectos de lo previsto en el apartado 2 del artículo 84 de esta Ley, en ningún caso serán compensables las bases imponibles negativas correspondientes a pérdidas sufridas por la entidad transmitente que hayan motivado la depreciación de la participación de la entidad adquirente en el capital de la transmitente, o la depreciación de la participación de otra entidad en esta última cuando todas ellas formen parte de un grupo de sociedades al que se refiere el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de su residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas, cuando cualquiera de las referidas depreciaciones se haya producido en períodos impositivos iniciados con anterioridad a 1 de enero de 2013.”
Por tanto, las bases imponibles negativas generadas en sede de la sociedad absorbida D, podrán ser compensadas en sede de la entidad absorbente G, con los requisitos y limitaciones establecidos en el artículo 84 y en la en la disposición transitoria 16ª, ambos de la LIS, previamente transcritos.
La presente contestación se realiza conforme a la información proporcionada por la consultante, sin tener en cuenta otros hechos y circunstancias no mencionados, que pudieran tener relevancia en la determinación del propósito principal de la operación proyectada, de tal modo que podría alterar el juicio de la misma, lo que podrá ser objeto de comprobación administrativa a la vista de la totalidad de los hechos y circunstancias previos, simultáneos y posteriores concurrentes en la operación realizada.
Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
Referencia normativa
Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, arts: 76.1, 77, 78, 81, 89.2