La deducción por inversión en vivienda habitual (art. 68.1 LIRPF) resulta de aplicación a partir del momento en que se adquieren o rehabilitan gastos relacionados con la vivienda que constituye o va a constituir residencia habitual, siendo irrelevante que la vivienda sea efectivamente habitada con posterioridad. La base máxima deducible es de 9.015 euros anuales e incluye el coste de adquisición, tributos, gastos notariales, registrales, intereses hipotecarios y demás gastos derivados de la financiación ajena, deducibles conforme se amortice el préstamo. Si la modificación normativa ha alterado la configuración de esta deducción, su aplicabilidad dependerá de la fecha de entrada en vigor de la reforma y del período impositivo en que se satisfagan las cantidades.
Hechos
El consultante entrega en 2010 parte del dinero depositado en su cuenta vivienda a una Cooperativa de viviendas, que iniciará la edificación en 2011, estando previsto que pueda habitar su futura vivienda en 2013. Ante la anunciada modificación del alcance de la deducción por inversión en vivienda habitual prevista a partir del 1 de enero de 2011, conforme al actual proyecto de Ley de Economía Sostenible, formula diversas cuestiones.
Cuestión planteada
Si a partir del momento en que resida en su futura vivienda podrá aplicar la deducción por inversión en vivienda habitual conforme su actual redacción o, por el contrario, si le será de aplicación la deducción conforme la modificación prevista.
Contestación
La deducción por inversión en vivienda habitual se recoge en los artículos 68.1, 70 y 78 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobada por la Ley 35/2006, de 28 de noviembre (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, siendo el primero de ellos, concretamente en su número 1º, donde se establece la configuración general de la deducción estableciendo que, con arreglo a determinados requisitos y circunstancias, los contribuyentes podrán deducirse un determinado porcentaje de “las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la adquisición o rehabilitación de la vivienda que constituya o vaya a constituir la residencia habitual del contribuyente”.
Dicho número 1º dispone la formación de la base de deducción, en los siguientes términos: “La base máxima de esta deducción será de 9.015 euros anuales y estará constituida por las cantidades satisfechas para la adquisición o rehabilitación de la vivienda, incluidos los gastos originados que hayan corrido a cargo del adquirente y, en el caso de financiación ajena, la amortización, los intereses, el coste de los instrumentos de cobertura del riesgo de tipo de interés variable de los préstamos hipotecarios regulados en el artículo decimonoveno de la Ley 36/2003, de 11 de noviembre, de medidas de reforma económica, y demás gastos derivados de la misma. En caso de aplicación de los citados instrumentos de cobertura, los intereses satisfechos por el contribuyente se minorarán en las cantidades obtenidas por la aplicación del citado instrumento”.
Así, la base de deducción estará formada por las cantidades satisfechas, por cualquier concepto, relacionadas con la adquisición. Podrá formarse, además de con el propio coste de la vivienda, con el importe de los tributos y gastos que origine su adquisición (impuestos directos e indirectos, registro, notario, etc.) y los gastos derivados de la financiación ajena obtenida para atender los anteriores pagos (tasación, constitución de hipoteca, intereses, etc.). Los gastos satisfechos mediante financiación ajena serán deducibles a medida que esta se vaya amortizando.
El artículo 55.1.1º del Reglamento del Impuesto, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (BOE del 31 de marzo), en adelante RIRPF, asimila a la adquisición de vivienda habitual su construcción cuando “el contribuyente satisfaga directamente los gastos derivados de la ejecución de las obras, o entregue cantidades a cuenta al promotor de aquéllas, siempre que finalicen en un plazo no superior a cuatro años desde el inicio de la inversión”. En estos casos, se requiere que la vivienda sea habitada de manera efectiva y con carácter permanente por el propio contribuyente en un plazo de doce meses contados a partir de la fecha de terminación de las obras.
El inicio de la inversión para finalizar las obras, según el criterio mantenido por este Centro Directivo, procede computarlo a partir de la fecha en la que se satisface la primera cantidad por la que se practica la deducción por inversión en vivienda habitual o, en su caso, por cualquier importe que el contribuyente entregue procedente del saldo de la cuenta vivienda abierta por él mismo. Así se viene manifestando reiteradamente en consultas tales como DGT V2415-09, DGT V0568-08 o DGT V0518-08. El plazo de cuatro años para finalizar las obras no admite, ni legal ni reglamentariamente cualquier otra ampliación diferente de las previstas en los apartados 3 y 4 del artículo 55 del RIRPF.
Darán derecho a la deducción las cantidades entregadas a cuenta al promotor hasta que las obras de construcción se ultimen, así como cualquier otra satisfecha relacionada con la construcción y adquisición de la vivienda, de acuerdo con los requisitos y límites establecidos en el Impuesto.
Por tanto, en el presente caso, con la primera cantidad entregada a la Cooperativa procedente del saldo de su cuenta vivienda se entiende iniciado el proceso de construcción.
En cuanto al alcance de lo dispuesto en el borrador de proyecto de Ley de Economía Sostenible relacionado con la deducción por inversión en vivienda habitual, hay que señalar que entre las competencias de este Centro Directivo no cabe interpretar textos que aún no están aprobados, limitándose en consecuencia la presente contestación a analizar la normativa vigente en la fecha de presentación de la consulta.
Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
Referencia normativa
LIRPF Ley 35/2006, Art. 68-1.-1º ; RIRPF RD 439/2007, Art. 55-1-1º