La organización de un campamento que integra estancia, manutención, clases de inglés y monitoraje constituye una prestación única y compleja sujeta a IVA. La DGT descarta la calificación de actividades diferenciadas para aislar las clases de inglés bajo la exención educativa (art. 20.1.g LIVA): los servicios auxiliares son accesorios respecto a la actividad principal (campamento) y comparten su régimen tributario. La exención de manutención y estancia solo resultaría aplicable si se acreditase que la entidad proveedora es una entidad de carácter social cuyo fin es de interés general y la prestación se realiza con exención (art. 20.2 LIVA), dependiendo del cumplimiento de requisitos específicos de esa entidad.
Hechos
El consultante es una entidad mercantil que presta servicios de campamento a menores que incluye, además de la manutención y estancia, la impartición de clases de inglés como actividad principal y un servicio complementario de monitoraje en el que se incluyen talleres, juegos y otras actividades educativas y recreativas. El consultante factura directamente a los clientes a un precio único desglosando en factura los servicios de manutención y estancia (60%), clases de inglés (25%) y monitoraje (15%), reparto proporcional realizado en función de los costes.
Cuestión planteada
Si la prestación del servicio de las clases de inglés podrían considerarse una actividad diferenciada de manera que le resultase de aplicación la exención por servicios educativos. Si cabe la exención en el servicio de manutención y estancia facturado a los clientes si el mismo es prestado a la consultante por una entidad privada de carácter social.
Contestación
1.- De acuerdo con lo establecido en el artículo 4, apartado uno de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (BOE de 29 de diciembre), están sujetas al citado tributo las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas en el ámbito espacial del impuesto por empresarios o profesionales a título oneroso, con carácter habitual u ocasional, en el desarrollo de su actividad empresarial o profesional.
A tales efectos, según dispone el artículo 5 de la misma Ley, se reputarán empresarios o profesionales quienes realicen actividades empresariales o profesionales, considerándose como tales actividades aquellas que impliquen la ordenación por cuenta propia de factores de producción materiales y humanos, o de uno de ellos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.
La actividades de organización de campamentos a que se refiere el escrito de consulta supone la ordenación por cuenta propia de medios de producción materiales y de recursos humanos, o de uno sólo de ellos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de determinados servicios, por lo que el consultante tendrá la consideración de empresario o profesional a efectos del Impuesto y dichas actividades estarán sujetas al Impuesto sobre el Valor Añadido.
2.- El consultante realiza una prestación de servicios consistente en la organización de un campamento que comprenderá, entre otros, los servicios de estancia, manutención, clases de inglés y monitoraje.
En este sentido, es criterio reiterado de este Centro directivo derivado de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea manifestado, entre otras, en sus sentencias de 25 de febrero de 1999, Card Protection Plan Ltd (CPP), asunto C-349/96, de 2 de mayo de 1996, Faaborg-Gelting Linien, asunto C-231/94, y de 22 de octubre de 1998, Madgett y Baldwin, asuntos acumulados C-308/96 y C-94/97, y la de 27 de octubre de 2005, Levob Verzekeringen, asunto 41/04 que cuando una operación está constituida por un conjunto de elementos y de actos, procede tomar en consideración todas las circunstancias en las que se desarrolla la operación en cuestión, para determinar, por una parte, si se trata de dos o más prestaciones distintas o de una prestación única.
El Tribunal de Justicia ha declarado que se trata de una prestación única, en particular, en el caso de que deba considerarse que uno o varios elementos constituyen la prestación principal, mientras que, a la inversa, uno o varios elementos deben ser considerados como una o varias prestaciones accesorias que comparten el tratamiento fiscal de la prestación principal.
De esta forma, con independencia de que se facture por un precio único o se desglose el importe correspondiente a los distintos elementos, una prestación debe ser considerada accesoria de una prestación principal cuando no constituye para la clientela un fin en sí, sino el medio de disfrutar en las mejores condiciones del servicio principal del prestador.
En el caso objeto de consulta, el destinatario de los servicios recibe una prestación única: el campamento en cuestión. Las actividades diversas, juegos, talleres, alojamiento y manutención en general no constituyen un fin en sí mismas, sino el medio de disfrutar en las mejores condiciones de la operación principal.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que esta prestación única no queda sujeta al régimen especial de las agencias de viajes regulado en los artículos 141 a 147 de la Ley 37/1992, en la medida que los servicios de alojamiento y en, su caso, transportes que podrían prestarse en el marco de la prestación única de servicio de campamento tienen, como se ha señalado, un carácter accesorio respecto de dicha prestación.
Por lo tanto, ante la primera cuestión planteada por el consultante, las clases de inglés no tendrán la consideración de un servicio independiente, ya que todos los servicios incluidos en el campamento deben considerarse como una prestación única.
3.- Por otra parte, en cuanto a la segunda cuestión planteada por el consultante, relativa a la posible aplicación de la exención prevista en el artículo 20.Uno.8º de la Ley 37/1992 a los servicios de manutención y estancia facturados a sus clientes, hay que destacar que dicho artículo establece la exención de las siguientes operaciones:
“8º. Las prestaciones de servicios de asistencia social que se indican a continuación efectuadas por entidades de Derecho Público o entidades o establecimientos privados de carácter social:
a) Protección de la infancia y de la juventud.
Se considerarán actividades de protección de la infancia y de la juventud las de rehabilitación y formación de niños y jóvenes, la de asistencia a lactantes, la custodia y atención a niños, la realización de cursos, excursiones, campamentos o viajes infantiles y juveniles y otras análogas prestadas en favor de personas menores de veinticinco años de edad.
(…)
La exención comprende la prestación de los servicios de alimentación, alojamiento o transporte accesorios de los anteriores prestados por dichos establecimientos o entidades, con medios propios o ajenos.”.
En consecuencia, los servicios de asistencia social prestados por una entidad de Derecho Público o una entidad privada de carácter social estarán exentos del Impuesto sobre el Valor Añadido.
No obstante lo anterior, el consultante no tiene la consideración de entidad de Derecho Público ni una entidad privada de carácter social por lo que no resultaría de aplicación la referida exención, con independencia de que su proveedor cumpliese en su caso, los requisitos para su aplicación.
Por otra parte será de aplicación el tipo impositivo reducido de acuerdo con lo señalado en el artículo 91.Uno.2.7º de la Ley 37/1992:
“7.º Las prestaciones de servicios a que se refiere el número 8º del apartado uno del artículo 20 de esta ley cuando no estén exentas de acuerdo con dicho precepto ni les resulte de aplicación el tipo impositivo establecido en el número 3º del apartado dos.2 de este artículo.”.
4.- Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
Referencia normativa
Ley 37/1992 arts. 4, 5, 20-uno-8º